sábado, 21 de julio de 2012




Viaje Dublín-Belfast  


SÉPTIMO DÍA (14/07/2012): El aroma a conflicto político y la historia de un pueblo que nunca dejó de luchar


MAÑANA


¡Buenos días, mi dulce y tierno hostal andrajoso! La verdad es que este sitio no es precisamente el paraíso... Aunque podemos hacernos el desayuno con lo que queramos de la cocina, no hay gran cosa. He sustituido mis tostadas de aceite y tomate por crema de cacahuete (me he sentido muy guiri), aunque mi estómago lo pagaría horas más tarde...





Menos mal que nuestros compañeros de hostal españoles nos hacían mucho más amena la instancia. Ya anteriormente hablé de Lidia, pues bien, aquí os presento a Sergio, otro chico sevillano muy amable que nos contaba a menudo su experiencia y el panorama de esta conflictiva ciudad. 



Esto era el Muro de la Paz de Paddy. Sergio nos explicó un par de pintadas que había en la parte superior y nos las tradujo. Un grupo de protestantes habían escrito algo así como "Muerte a los católicos traidores, viva la corona de Inglaterra". Lo más increíble es que los padres estuviesen enseñándoles a sus hijos ese odio hacia sus vecinos republicanos... Me pareció demasiado fuerte.


Esta es una de esas pintadas imperialistas y nacionalistas de los protestantes de Irlanda del Norte.



Llena la panza... ¡A explorar el barrio católico!




EL BARRIO CATÓLICO DE BELFAST (LOS OPRIMIDOS) Y SUS MURALES DE PROTESTA


Sergio nos explicó que antes, cuando los protestantes construían las casas de los católicos, no les ponían baño para que hiciesen sus necesidades en las calles de su propio barrio. Me pareció muy raro que el barrio católico fuese el barrio obrero. Se situaba al lado del polígono industrial y sólo olía a humo y fábrica. Además, el contraste con el barrio centro y protestante es que las casas aquí eran mucho más pequeñas, había muchos menos monumentos o edificios importantes y la gente se le veía más pobre en la forma de vestir. A diferencia de los protestantes, que lucían banderas británicas en las puertas de su casa con mucho orgullo, los católicos colgaban algún crucifijo o símbolo celta discreto en sus puertas, supongo que por miedo. Debo decir también que el barrio estaba con bastante basura, pero quizás eso se debiera a que estábamos en fechas de celebración por parte de los protestantes de haber ganado la batalla a los republicanos y habían ido a sus calles a quemar banderas irlandesas. ¡Ni que sus calles estuviesen hechas para hacer botellones!



Pudimos ver carteles como estos, en los que aparece la reina de Inglaterra como si fuera un demonio o la propia muerte para los católico-republicanos.



 Aquí vemos a continuación una serie de pintadas o murales. La gran mayoría reveindican la paz o piden ayuda para el pueblo irlandés republicano. Todos estos estaban en los límites del barrio católico bordeándolo. Os pongo aquí una selección (pues había muchísimos). Quizás estos murales sean el símbolo más claro de la revolución y lucha de ambos bandos por la conquista de Irlanda del Norte.





























Era tal el panorama reveindicativo que dimos a parar con un grupo de manifestantes que gritaban y colgaban carteles por la liberación de Marian Price, una presa política del grupo de los católicos y una de sus más fieles activistas.








EL JARDÍN DE LOS RECUERDOS (Garden of Remembrance)

Este es el Jardín de los Recuerdos de la Compañía D del IRA. Se trata de un monumento a los combatientes y civiles caídos en la lucha contra la conquista de los ingleses y los protestantes en Irlanda. A diferencia de su hermano (el Garden or Remembrance que vimos el primer día en Dublín), éste no rebosaba alegría, magia y triunfo, sino que tenía un regusto a pérdida. Se nos ponían los pelos de punta de sólo ver todos los nombres y edades de los voluntarios del IRA que habían muerto defendiendo su país: desde gente mayor de 80 años hasta niños de 14 años... En el jardín había un incesante número de tablas de mármol grabadas con sus nombres, y las imágenes resultaban escalofriantes. Parecía... un cementerio.







Se notaba aquí a la perfección que eran los vencidos: una jardín pequeño, simbólicamente señalando tumbas y recuerdos de los fallecidos, en un rincón apartado de la calle y cuyo acceso era casi imperceptible... En el barrio católico sólo olía a dolor, tristeza y melancolía, a una lucha fallida que había terminado y cuyos esfuerzos no habían servido de nada... Nos dio un poco de bajón, como si el corazón nos apretase y se estrujase... (intentar posar en una foto cuando estás en un sitio así es un poco jodido)





Después de ello, fuimos en busca de la Catedral de San Pedro, que es la catedral católica y el centro principal de rezo para los habitantes de este barrio. El barrio estaba lleno de graffittis, sin contar con los murales que ya habíamos visto antes.




Entre medio, descubrimos un edificio tan feo como alto, desde donde el ejército británico vigilaba y controlaba los movimientos de los católicos en el barrio oeste.


LA CATEDRAL DE SAN PEDRO


Es una Iglesia más interna que externa. Podríamos decir que en el interior es donde se respira más su elemento divino, ya que la catedral en sí no es muy grande ni sobresale apenas por encima de los edificios. Parece que estuviese hecha para ser escondida.





Energéticamente, a diferencia de los lugares antes pisados, este sitio desprende paz y tranquilidad (quizás por su luminosidad). Era bien bonita la catedral, aunque simple y sencilla (las fotos no le hacen justicia). Me pareció muy curioso que el organista de ahí fuese un joven de unos 16 años aproximadamente. Sonaba muy bien (era tan tranquilizador...) y, como estábamos solos, deduje que estaría practicando para el siguiente sermón.  




Yo diría que incluso fue más curioso encontrarnos con un periódico católico en la entrada de la iglesia (de reparto gratuito). Un gremio, una minoría de católico-republicanos... Asombroso el barrio; yo creo que sería mi único motivo para volver a esta ciudad.

Pero bueno... Mañana católica, tarde protestante... ¿Qué me depararía el barrio de los vencedores?


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